Las redes son la forma en que por lo general funciona el planeta, no somos ni seres aislados ni organismos simples o uniformes. Los seres humanos somos una compleja red de redes, nuestra capacidad de pensar, nos hace conectar sucesos del pasado con situaciones del presente y proyectar ideas hacia el futuro. Y del mismo modo, nuestro planeta es un inmenso tejido biológico, flotando en la red de redes por excelencia que es el universo. Hoy en día, la interconectividad que nos proporcionan los avanzados medios de comunicación, han puesto de moda el hablar de redes sociales, más estas han existido siempre y los teléfonos celulares, las computadoras y demás dispositivos electrónicos, sólo se han apropiado del concepto y la palabra para señalar los espacios de comunicación por vía electrónica que hoy usamos. Sin embargo, las redes esenciales de la vida en nuestro planeta, los ecosistemas, se ven agredidos de tal manera que estamos empezando a perder la conexión más importante que tenemos, pues la tierra es nuestro hogar y nuestra dadora de sustento, si rompemos todos sus finos equilibrios vamos a terminar con nosotros mismos. La obra de Manuel Miguel señala hacia la concientización de las redes propias, de las redes comunitarias, familiares y de las redes mayores de la naturaleza y su biodiversidad en las que estamos insertos y somos sólo uno más de los eslabones, no el más importante como nos quieren hacer creer, sino el más destructivo.