1987- Suchilquitongo Etla Oaxaca México.  Honorio Cruz. Es un ceramista y escultor  con orgullo y vergüenza. Como todos, corre el riesgo de perderse en este universo de creadores. No importa, surge esporádicamente de entre ellos. Propone y dispone. Sus figuras podrán a veces verse, a veces no verse, hacerse presentes, desaparecer pero no se puede ser indiferente ante ellas. Son seres híbridos sorprendentes por su temática cotidiana, seres ancestrales…seres eternos forman su universo plástico, como si siempre hubiesen existido, como si ni hubieran sido inventados sino por una fuerza divina, como si hubieran salido de la nada. Seres que están ahí, seres gestados en otro tiempo, seres que viven y sienten y sufren y gozan y mueren. Seres que te pueden devorar, que te pueden atacar y destrozar, que te pueden querer, que te pueden cuidar. Tenemos pues ante nosotros a un artista en ciernes que promete, de una entrañable visión plástica que honra a la escultura y sobre todo a la memoria de sus ancestros.                                          

Jorge González Velázquez