Pinto regularmente todos los días o casi todos los días, lo hago porque me gusta, lo necesito, se  ha convertido en un hábito en mi vida desde hace veinte años, es una manera de expresarme , es mi lenguaje, lo valoro pues no sé si pudiera hacer otra cosa, soy extremadamente autocrítica y a veces muy dura conmigo, siempre considero que puedo dar más y así voy día con día , intentando ser mejor que ayer, me gusta pensar que los años no han pasado y que sigo siendo aquella jovencita romántica sin un quinto en el bolsillo que valoraba muchísimo un pliego de papel fabriano y que se apasionaba por un pintor de algún libro y no hacía otra cosa más que leerlo, homenajearlo con estudios de dibujo , soñarlo y hartarse de él … me gusta pensar que sigo teniendo esa alma de estudiante, anhelante de conocimiento, estar curiosa por todo, sentir asombro nuevamente por La Magdalena de Tiziano que ví por primera vez hace unos 18 años y quiero conservar esa parte de mi personalidad.